martes, 30 de diciembre de 2008

Los Mensires

Tan pequeña en número como pelirosa en amenaza, la secta de Los Mensires, grupo perseguido, torturado y erradicado del mundo visible en épocas de Inquisición.
Alojados en el gobi de Oriente, las voces del pueblo cuentan que su ciudad secreta todavía allí yace.

Solo la musa que me canta, y el clero de aquellos tiempos entienden el significado de sus textos sagrados, dictados quién sabe desde cual cielo, redactados quién sabe por qué mano, desangrados quién sabe por qué mentes.

Sea joven, idiota o tal vez extranjera mi luz, vendados y atónitos sus ojos ante palabras que antaño peligros mostraron y maravillas ocultaron.

Sacro biblio en verso, pero sin el dios humanizado. Muéstrame, oh musa una vez más sus palabras, aunque nada para mí signifiquen todavía. Tal vez algún ávido buscador pueda entender y develar estas pocas encontradas voces mensirescas.



En el principio Dios no había
ni profetas, ni escribas, ni mesías.
Dos Hermanos solos surgían
Apetitus nacía primero, Sententia le seguía.


Del caos nació el primogénito
El fuego a ella menor engendró
Cuando en la aurora los padres sean esféricos,
Aevum desde el centro dará su esplendor.

Apetitus se internó en los bosques
Llevando su cabra consigo
Sententia hizo claustro en la academia
Mostrándole a Tellus su obligo.


Desacoplados los hermanos
Sus sendas siempre recorrían,
Cuando en el centro encontrados
El astro brillaba en el día.


Apetitus llenaba su cántaro
en los vastos ríos del numen
Sententia trazaba su piedra
perpetrando hacia arriba su volumen.


El mayor de los hermanos
primero y único en morir.
Sententia eterna con sus manos
Hacia el sur lo llevó a dormir.


¡Sententia abre tu puerta!
¡Un nuevo niño va a nacer!
Dale tu verdad cierta
y hazle a tu hermano conocer.


Mágica y divina esfera
Tan perfecta como la vida
Tu número siempre prolifera
Sellando siempre la salida.




***

Ferf (H)

sábado, 13 de diciembre de 2008

La Casa del Loco

Un felpudo azul mostraba sus letras escarlata diciendo "Bienvenido". Este descendiente de la estirpe alfombril, no hacía distinciones de raza, religión o estrato social. Daba su bienvenida a todos y cada uno de los seres vivos del globo.
Se empujaba la puerta de oro sólido y se entraba inmediatamente en la cocina.
En la heladera se guardaban todo tipo de recuerdos, manteniéndolos frescos para evitar la ranciedad de los mismos.
Al abrir el horno se podía sentir ese aroma a ideas caseras, preparadas diariamente con paciencia por el inquilino, quién se nutría de ellas adecuadamente.
Las paredes del comedor estaban adornadas por tres Dalí, un Picasso inédito y tres Rembrandt más.
Había en la sala de estar un tablero de ajedrez, cuyas piezas estaban continuamente en combate, aunque no hubiese ningun jugador deslizándolas. En ese mismo ambiente, uno podía mirar al exterior a través de tres ventanas distintas. Desde la primera se veía París, en la de su izquierda se podía observar Júpiter, y la tercera daba directamente al infierno.
El cuarto de dormir mostraba una cama de trescientas plazas, con sedas cosidas por la delicada aguja de la Vírgen María. Ella le había dado estas sábanas como regalo de felicitaciones al mudarse.
El placard, cerrado con nueve candados guardaba adentro las tristezas, que se apilaban en desorden y juntaban polvo por el desuso.
El grifo del baño era inutilizable, ya que no se podía uno lavar las manos con sudor de frente. El excusado estaba siempre sucio, mostrando en su superficie, asquerosos restos de ira.
En el jardín graznaban dos dodos, aleteando entre las flores de loto, mientras un pequeño dragón se alimentaba de las hojas del secuoya recién plantado.


Ferf

miércoles, 3 de diciembre de 2008

El camino



Recuerdo aun con cariño aquellos días en que tan sólo con palabras se medía el valor de un hombre. Cuando podía tomar el camino de una encrucijada, sin pensar en lo que había quedado en el sendero contiguo. Cuando una herida grave era un simple rasguñón en la rodilla, y los puntos de sutura, un trofeo que sólo los más valientes llevaban con dignidad. Hoy todo es distinto; de alguna manera las fuerzas menguaron y el alma ha quedado a tal punto cercenada que pedirle un último vuelo es tan vano como intentar volver a aquellos tiempos. Definitivamente, sea por amores infortunados, fracasos, o simplemente situaciones adversas; una parte mia se ha perdido, ha sido dejada atrás y es una tarea dificultosa, quizá imposible, recuperarla. Sé que puedo regresar, que puedo volver los pasos, pero esa fracción de mi, eso que he perdido, no volverá donde estaba, simplemente porque ya se ha ido, dejando cada vez menos que perder, tan sólo un cuerpo desgastado, sin rumbo, ni brújulas, ni mapas; sin sentido, eternamente extraviado en la levedad de un sendero que dista bastante de un paraíso. Levedad, simplemente porque nada lo hace trascendente, tan sólo un camino donde proliferan más espinas que rosas, y yo: descalzo; respirando aires llenos de limitaciones, la mirada ajena, el qué dirán, la burla, el ridículo, la soledad; el dolor. Es largo el trecho a andar, aunque todos afirmen lo contrario, puedo ver a cada lado frondosas camas con mullidos almohadones que tienen en sus cabeceras, escritos con oro, nombres como Falsedad, Deshonestidad, Explotación. Si caigo en una de ellas, seguramente sueñe pesado durante un tiempo y más tarde tendré ganas de proseguir, pero esos catres aprisionan, su comodidad es tal que ya no podré continuar. Transcurrido un tiempo de andar por estos lares, aparecen bifurcaciones, cada vez con más frecuencia y más numerosas, aunque no me cuesta mucho imaginar a dónde llevan. Con frecuencia creciente, siento cómo mi espíritu se va petrificando, apenas el arte, retarda inútilmente el proceso de endurecimiento que de a poco me quita mis facultades, entre ellas la de llorar, la de gritar hasta el cansancio, la de golpear la tierra con mis puños y que quede en el suelo mi dolor, junto con la sangre. Ya he perdido mi ser, ya nada queda por perder, mi carne se divide ahora y ya he quedado despedazado. Tan repartido por lo que antes pisaba que nada queda de mi identidad, de mis sueños, de mi.
Sin embargo, de alguna manera inexplicable hay algo que conservo, a este pedazo de sustancia amorfa no han podido sustraerle la barbarie, no han logrado que guarde mis colmillos y mis garras retraiga, no será negociada la extinción de mis instintos, esa parte inapropiable que parece gritar"¡Resiste! aun con tu propia vida, no te postres, ciñe la pluma y la espada, aun muerto." cada parte de mi que en un proceso doloroso se ha perdido, ha ganado libertad y ha surgido un mundo nuevo. Buen momento para resurgir, buen momento para reinventar lo perdido, modificándolo con lo encontrado, buena hora para renacer, mirar el sol, inspirar el nuevo aire, ahora limpio de impurezas y afirmando los pies en la tierra continuar sin temor al dolor, sino ansioso de renacer en el sufrimiento, tantas veces como se pueda.

Garfield

jueves, 27 de noviembre de 2008

El cuaderno de Oro

Vincent Price



Allí estaba sentado en su taburete de pinotea, con la Ilíada abierta a tres cuartos de contenido, en el pequeño cuarto que rentaba a Doña Mirta. Un pequeño ventiluz dos cabezas mas altas que él invitaba a pasar los rayos de la luna llena del trece de noviembre, dando al ambiente una luz blanca cargada de polvo e insectos. Tres bibliotecas de siete estantes cada una se erguían un metro a su izquierda, a su derecha y detrás de él respectivamente. Se alojaban aquí textos de la mayor diversidad artística y científica, nunca siguiendo algún patrón lineal de conocimiento o de profesión, regidos únicamente por Eris, la diosa del caos quien no solo daba orden a sus libros sino también a su mente, su vida y su fe. La madrugada lo hacía mufar, pero sus ojos tan ávidos como cansados no querían decirle adiós a Homero.
Llevaba grabadas en su sien las tres luces que se le habían dado hasta el día, comenzando por su iniciación hacía ya diez años atrás. Recordaba cronológicamente en primer lugar la cara de Franz Hoss, un viejo loco que había sido la mano izquierda de las fuerzas nazis durante el régimen, y ahora reclutado en Buenos Aires, arrepentido y traumado por las atrocidades cometidas, quería dejar su legado a alguien de buen corazón. Así, lo hizo heredero de todos los conocimientos de la alquimia y astrología con las que aconsejaba a su Fuhrer en tiempos de juventud.
Luego venía el buen Miguel Felix, un libertino español quien, cumpliendo una ironía con Sócrates y Alcibiades, le mostró los tentáculos del placer sensual y le hizo vivir una larga temporada de carnaval porteño, dejándole con su partida los vicios del láudano (una solución de opio y alcohol) y las mujeres, dos componentes que lo ayudaban cuando las mareas de la mente subían y se hacía imposible para el capitán controlar la nave.
Por último pero no menos importante, llegaba Hernando Juaréz, un psicólogo de esos que almuerzan solo ensaladas y visten del mismo color que la lechuga, de un "look Freud-chic" (así lo llamaba su lado femenino, gran esteta y de buen ojo para el estilo) y parches en los codos de sus sacos le dejó tres etiquetas, siendo síndrome obsesivo compulsivo, síndrome de fausto y trastorno de bipolaridad cada una de ellas. Él las llevaba consigo, como la vaca lleva su marca que la identifica con el ganado perteneciente a un amo común, era el grito con que decía al mundo "¡hey! ¡Yo también vivo aquí!".

En estos diez años había logrado dividir sus semanas al orden natural. Si el necio le decía "hay días malos y días buenos", él sabía bien, que así como el cuerpo es simétrico en todas sus partes, la mente y el alma tambien lo son, mostrando esta última, de acuerdo al ciclo lunar y a los chakras regidos por la serpiente Kundalini, ciertos días un lado dulce y bondadoso y otros uno amargo y hostil, definidos cada uno en la santa biblia (La cual exploró no como objeto de fe sino a modo de mapa y guia a los interminables senderos del ánima) como Dios y Lucifer.
"Dios expulsando a Lucifer del paraíso y este apropiándose de los abernos, no es un hecho literal, sino la noción del ser humano reprimiendo sus instintos" escribía al mejor estilo Nietszcheniano en su "cuaderno de oro", como lo titulaba él, remitiéndose a la alquimia filosófica aprendida del viejo Hoss. En este pequeño anotador atesoraba sus más grandes logros, esos que aparecían en los fugaces instantes en que brillaba a la par de los sabios inmortales y aprendía de ellos como si estuvieran a su lado.

"El caso de Caín y Abel se ha interpretado como la naturaleza psicológica entre hermanos, como el triunfo de la agricultura sobre la ganadería, como la semilla del mal en el hombre negro, y como la leyenda del primer vampiro . Siempre hay un dios diferente de turno, sus palabras se leen iguales pero no siempre son las mismas."
Notas y notas de este estilo llenaban el cuaderno de oro. Trataban diversas religiones, desde el conocido cristianismo hasta las sectas perdidas en la historia como los Cátaros, o la tenebrosa Wicca.
Había también reflexiones políticas como "La utopía social se logra mediante la introspección de todos y cada uno de los individuos".
Infinitas eran las materias por las que zigzagueaba el cuaderno de oro. Sociales, químicas, sobre el conocimiento, sobre la estructura del hombre, y muchas mas. Para la mayoría de las personas que lo conocían, él era un genio de mente brillante, y, aunque estaba al tanto de dichos comentarios, no lograba alcanzar su plenitud. Seguía sediento, insaciable.

Ya casi terminaba la Ilíada. La madre luna seguía acariciándolo por la ventana mientras su pie comenzaba a repiquetear agitado en el suelo. Esa noche la luz debía llegar, su breve viaje al mundo inmortal tendría que estar en camino. Pero no, todo seguía igual. Homero, al igual que su interior, no le decía nada nuevo. Allí estaba. El plomo permanecía en plomo y no daba señales de volverse oro. Cerró bruscamente el libraco, se puso de pie y notó la furiosa tormenta que se desataba en su mente. Se percató de que ese trece de noviembre sería calvario y no redención. Un duro Valhalla, muy lejos del codiciado Nirvana. Miró el reloj. Tarde ya para llamar a su amante de turno y ahogar el abrasante fuego. Fue en busca del opio y el vino blanco. Los mezcló. Agregó los clavos de olor, el azafrán y la canela. Cogió la jarra cargada hasta el tope y se sirvió un vaso. Bebió. Todo seguía igual. Bebió más. Nada ocurrió. Luego de terminar el quinto vaso, cayó al suelo. Su sangre corría a la velocidad del sonido. Vio su cuaderno de oro al alcance de su mano y lo tomó en sus brazos. Sabía bien que su obra maestra no llegaría jamás y que ya era tiempo de morir. Cerró los ojos dispuesto a ser llevado a la barca.
Se le apareció entonces un hombre con el rostro de su padre quien le dijo, "Vamos, es hora de partir" mientras se acercaba a él. Estando a unos pocos pasos, el hombre extiende su mano. Ese fue el momento en que abrió los ojos de nuevo. Temblando, casi convulsionando por los efectos del láudano notó que su taburete seguía allí, junto con sus tres estanterías y su ventiluz.
Sus dedos, a pulso terrorífico tomaron la pluma, y, abriendo el cuaderno de oro comenzó a escribir.


***

Tres días después Doña Rosa forzó la puerta de la habitación para entrar y lo encontró muerto, ahogado en su propio vómito y con el cuaderno de oro a sus pies. En su última página escrita se podía leer lo siguiente:



"Diez años han pasado para el hombre, y trescientos he vivido yo. Mil velos corrí en el mundo que mil realidades me mostraron. Pude conversar con los siete sabios griegos, bebí vino e hice apuestas con Siddharta, susurré al oído de la Magdalena y profecé a los necios las verdades del Zoroastro. Fui árbol, tigre, perro, piedra y ola. Ciertas veces me empujó el viento y otras muchas me ahogué en mi propio océano. Viví, morí y volví a nacer. Cada luna fue un año y cada palabra un arma, un título real y un veneno. Destroné reyes, vencí ejércitos y corrompí a los inseguros.
Hoy, puedo ver, que la perla buscada, no estaba en esas ostras, el oro que ansiaba no estaba en las palabras. Hice fuego para una aldea entera, pero sus llamas no me confortaban. Poseí las más grandes riquezas y no tuve en qué gastarlas. Mil rostros besé y ninguno hoy recuerdo. Complejas melodías compuse y ninguna sentí como mía.
Sean estas mis últimas palabras. Ama, amigo mío, no dejes de amar. Es tentador buscar a Dios, pero ¿De qué sirve la búsqueda? y más aún ¿Cuál sería el objeto de encontrarlo?. Que no te importe si está ahí o no, y no busques tú ser él. No dejes mandar a la razón, pero tampoco se haga tirano tu corazón. No seas siempre una bestia, pero tampoco seas siempre demasiado humano. Deslízate por el camino del santo, pero no oprimas tu pecado. Habla con los niños, son los que más tienen para enseñarte. Vive por la mujer, es la causa de todos los males en el mundo, pero el mundo no sería nada sin ella. No corras soñando, pero tampoco gatees despierto. Saluda al sol cada mañana, espera un diamante cada día. Y por sobre todas las cosas ¡Ama! ¡Nunca dejes de amar!."


Estas últimas palabras fueron leídas por tres inquilinos del lugar y por la misma Doña Rosa.
Poco se ha podido rescatar del cuaderno de oro, ya que se encuentra en el cajón de la cómoda de Doña Rosa y no se lo muestra a nadie.


FERF

miércoles, 26 de noviembre de 2008

El encuentro del siglo



Abril, pleno otoño. El lugar acordado es en cualquier parte, cualquiera sea la hora, es claro que dos fuerzas opuestas y personificadas de una magnitud semejante, poco conocen de horarios y calles. Uno de ellos va vestido de blanco inmaculado, con un traje o tal vez de civil, incluso de linyera. Los que más conocen de él afirman y se afanan en asegurar que creó el mundo y todo cuanto hay en él, que fué el creador de un lugar hermoso donde nos esculpió en barro y nos sopló para darnos vida, generoso de su parte. A pesar de que quienes mas lo admiran e intentan imitarlo (aunque "obre de maneras misteriosas) se empeñan en decir que todos tenemos algo de el y que todos nos parecemos, a la vista la verdad es otra. Es un tipo alto canoso y su barba no es tan larga como cuentan, más bien, está crecida, pero prolijamente recortada, es bastante minucioso en su manera de vestir, aunque deja respirar su costado más informal y podría uno quedarse mirando eternamente esos ojos perfectamente normales, tan corrientes que serían la envidia de cualquier caminante de pasarela. Entre otras se le atribuyen las cualidades de ser un Juez de gran talla a quien es imposible sobornar con cualquier cosa, atemporalidad, omniprescencia, entre otras. Además, según la lengua popular, comprende en su totalidad a los hombres y mujeres del mundo sin esfuerzo.
El otro tiene fama menos venturosa, mucho mas descuidado en su forma de vestir, de pelo negro y tez pálida, con unos ojos penetrantes que buscan dentro del alma lo que más se codicia y lo hace aparecer o desaparecer con sólo un movimiento de muñeca. Conocido ladrón de sustancias extrañas que parecen pesar 21 gramos, es un hábil estafador que según mitos incomprobables, ha tenido múltiples contratos con artistas renombrados de todo el mundo quienes salieron tristemente perjudicados. Se le atribuyen cualidades excepcionales para persuadir a cualquier habitante de este mundo, y muchos difaman a sus seguidores por sus prácticas extravagantes. En fin, éstos dos, han decidido encontrarse como acostumbran en cualquier lugar y a cualquier hora. Como era de esperarse, ambos doblan esquinas opuestas al mismo tiempo, la lluvia de hojas secas que cae sobre la vereda le da al encuentro toda la mística que se merece. Al entrar en el bar se sientan en una mesa alejada de la muchedumbre, cerca de la ventana, sector fumadores. Habla el creador:

- Que añito te mandaste, ¿eh?. Un nene cada tres segundos, me la estás haciendo bien con esto del hambre.

- Y bueno pa, la caída me dolió banda. Además no te podés quejar vos también la estás haciendo bien con lo de el ecologismo.

- Si, puede ser, pero no tiene llegada.

- Es que, ¿sabés lo que necesitás vos? Marketing, loco. Vender. Greenpeace, ¿quien los conoce? no conozco a nadie de Greenpeace. Si vos ponés una buena mina con un cuerpo lindo en el medio del desierto en una Harley Davidson, en semibolas, armada hasta los dientes, mucho cuero por todos lados, peleándose contra los cazadores furtivos del Dodo...

- No, el Dodo no existe más.

- Bueno algún otro pajarraco en exinción, no se. Eso vende, a la gente le gusta, quieren ser héroes son vanidosos, envidiosos, codician todo lo que se les cruza, te lo digo porque los conozco. Son así, antes si eran más como vos, antes yo no comía bien eh... yo la remé mucho para llegar a donde estoy.

- Si, ya se, no digo que no. Pero yo sigo confiando en que ésto va a salir bien, ahora esta difícil pero son como pibes de octavo, que se yo, nomás necesitan alguien que les de una mano de vez en cuando para que se acomoden de nuevo, yo creo que todo va a ir bien vas a ver

La tarde pasó volando y la charla prosiguió entre la vista que variaba del Everest al Himalaya, a la Muralla china, a los archipiélagos de Dubai y otros lugares, como viajando por el universo. La charla girpo en torno a los más diversos temas, política, cultura, suicidio, aborto, eutanaisa y demás. En esto estaban cuando entró por la puerta una mujer de delantal blanco, con pelo corto anteojos, cara de sabelotodo y un pesado portafolio lleno de libros de todas las disciplinas y colores. La extraña mujer no dijo nada, simplemente se sentó en le mesa de al lado, dejó el portafolios en el suelo y escuchando la charla se rió a carcajadas durante toda la noche mientras ellos fastidiados, la miraban.
Garfield.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Un hoy que queda Lejos


Hoy besarás mi mirada
y distinto veré el mundo,
me enseñarás que un segundo
puede durar una nada,
mas el alma agudizada
lo convierte en un milenio,
hace eterno todo sueño,
busca cielo en su poesía,
logra que este niño ría
y de sí vuelva a ser dueño.



Hoy callaré la conciencia
y al escuchar lo que dices,
se limpiarán mis cicatrices
con el agua de tu esencia,
infinita en la distancia
sus gotas igual me tocan
y aunque sean unas pocas
me embriagan y me alegran,
sacan de la vía las piedras
y parchan mis botas rotas.



Hoy no irás a mañana,
conmigo debes quedarte
aunque solo puedo darte
esta pobre mente insana
soplando palabras vanas,
esta voz que silenciosa
a gritos llama a su rosa
y en lo alto de sus notas
no abandona por derrota
tu imagen de dama hermosa.


Hoy persisto en el intento
y no desisto en la osadía
de buscarte día a día,
tumbando siempre a paso lento
amigándome del viento,
como rey que vago erra
doy rima a la tierra,
y si otra tu rostro enseña
de este perro se hace hoy dueña
y calma por hoy mi propia guerra.

FERF


"¡Es tu mundo hombre!, yo solo soy una ardilla tratando de obtener una nuez." (Eddie Murphy)

jueves, 20 de noviembre de 2008

El Hombre de las bolas de acero



Tal cual lo dice el título, Ramón Valdez, había nacido con un extraño y a la vez envidiable don, tenía en lugar de testículos normales un tremendo par de huevos de acero inoxidable. Desde el comienzo de su niñez, el pequeño Ramón, se comportaba de un modo temerario, corría como un endemoniado por las calles del barrio de La Matanza arrojando piedras a las ventanas de los vecinos a la hora de la siesta, cuando los enojados habitantes salían a putearlo, Ramoncito, con sus tiernos pero cojudos cinco años corría a su encuentro pofiriendo agudos e inentendibles alaridos, saltando charcos y cordones, casi siempre con palos, piedras o algún otro objeto que pudiera servirle de proyectil a la hora de la lid. La mayoría de los , al comienzo, enojados vecinos cerraban la puerta despavoridos al ver que un pequeño monstruito de un metro treinta de estatura se abalanzaba sobre ellos como los pieles rojas al oro. Cierta vez, el Negro Olarzábal, famoso por haber obligado a un lanzallamas del Cirque du Soleil a tomar petróleo y defecar (porque CAGAR suena feo) Fangio XXI, extra premium de 60 octanos, tuvo la osadía de esperar a ver qué podía hacer ese pequeño orangutám de bolas cromadas. En la carrera hacia el enemigo, Ramón, tomó del suelo una pesada baldosa y la arrojó cual gladiador al pillum (pesada lanza romana). El tiro fue a dar entre los ojos del Negro quien tras caer de espaldas, recibió cortas pero poderosas pataditas en los riñones. En fin, podria seguir describiendo hazañas igual de extremas, pero todos los dias mandaba alguna macana distinta, los 365 días del año religiosamente. A los 25 años, Ramón dejó su casa en la matanza para entrar en contacto con las mafias mas pesadas de la región, en vez del clásico ritual de iniciación, en el que el aspirante debe soportar durante treinta minutos una feroz golpiza, propuso que lo golpearan en las pelotas durante una hora o incluso hasta que se cansen. Los matones se cansaron a los veinte minutos. Implementando la misma estrategia de cuando chico, acostando cuando hubo que acostar, olvidando y perdonando cuando se le daba la gana, haciéndo escándalo y ladrando mucho, tardó un plazo mínimo de 15 años en convertirse en una gran influencia de la ciudad. Suele ir vestido de civil caminando por Lavalle de Jean y Leñadores a las doce del mediodía con la mirada altiva y cara de "si-no-me-gusta-como-me-miraste-lo-vas-a-pagar-con-sangre-cara-de-pelotudo". Si ves alguien así, sin dudarlo pegále un puntinazo en las bolas, para el, es un símbolo de respeto.

(Ninguno de los autores de este blog se hará cargo de internaciones hospitalarias propiciadas por golpizas a los lectores que concedan por doquier pateaduras genitales gratuitas a terceros, y tampoco de la hospitalización de éstos últimos a raíz de fuertes puntinazos en el área puberal-genital)

Garfield

Cantos a Margarita


Fausto, Gretchen y Mefistófeles

Quien te hizo Margarita,
puso el hechizo en tus ojos
agregó amor a tu antojo
y para no verte marchita
su pluma hizo marquitas
que yo busco enamorado.
Luego vendrá el sol dorado,
te hara parar en firmeza
y así toda tu belleza
hará mi ayer a un costado.


Margarita haré que veas
lo que yo decir intento,
tu sonrisa es ese viento
que levanta las mareas
hace que los necios crean
y da pecado a los santos
¿seré yo uno de esos tantos
que de ti buscan el beso?
si solo quisiera eso
no te haría yo estos cantos.


Margarita nunca olvides
que esta mano te acaricia
con tus besos se envicia
y responde a lo que pides
ojalá siempre me anides
con palabras de sosiego.
Si algún día a tí no llego
nunca por mí debes llorar
pues fuiste hecha para amar
y yo a tí todo me entrego.

Ferf



"El buen sentido del humor es propio de aquellos que aman demasiado" (Ferf)

Metafísica de la mano de Marina la mala y Ferf el idiota. Entrega nº2

Hoy: Aforismos sobre El poder



“¿Cómo es que Hitler pasó de hacer películas mudas con sombrerito y bastón a conquistar Alemania e iniciar la segunda guerra mundial?”


***



El séptimo día de la creación, Dios estaba dispuesto a erradicar el mal de la Tierra. Justo pasaba un argentino por ahí y le dijo “ehh… baja un cambio hermano ¿no vas a descansar?, vení, vamos a chupar una birrita”.



***



“A los vencedores se los hace historia. A los vencidos se les hace una película berreta unos años después de que mueren.”



***



“Dale a la paz una oportunidad” dijo el hombre que disolvió los Beatles por cuestiones de liderazgo y vanidad. (Si, ¿no sabías que él también era humano?)


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“Quise comprobar si todos los caminos conducían a Roma. Terminé en Fuerte Apache, y conocí al Cesar… no era tan gauchito como lo pintaban”.



***



“Tu mujer se vuelve histérica cuando sales con tus amigos, pero puertas adentro tú eres el rey del control remoto. Eso mi amigo, es amor verdadero.”

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"A diferencia del hombre, la mujer es mas aplicada y concentrada, le gusta maquillarse, vestir bien y estar rodeada de gente… entonces... ¿Por qué no son ellas las que salen a trabajar mientras el hombre se queda en la casa? Así lo hace el león y funciona bastante bien para él; es el rey de la selva ¿no?"

***


“Siempre soñaba con ser presidente. Ahora prefiero ser líder de mi perro y no de un país donde los sueños se obtienen patinando sobre hielo en tanga”


***

-Marina: ¿Será buena la Anarquía? -Ferf: Nunca la probé, siempre pido la Fugazzeta



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“Se escucha en muchos lados sobre como Napoleón, a pesar de su baja estatura, realizó grandes logros. ¡No se necesita estatura para ser conquistador!. Apuesto a que a la hora del básquet lo seguían eligiendo último.”




--BONUS TRACK--
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Guía ilustrada para saber cuánto de líder tiene un desconocido que nos agarra en la calle.


La esencia de un desconocido que se nos acerca en la calle variará de acuerdo a los límites que ponga a su vergüenza y a la cantidad de bienes que obtenga de nosotros (su presa). De acuerdo a su manera de seducirnos, el sujeto se forjara como líder en distintos sectores del ámbito social. Veamos un ejemplo...

"Disculpame… ¿tenes un cigarro?" = Futuro mendigo.

Si el sujeto reincide...

"Flaco, te molesto de nuevo, ¿no me podrás tirar veinticinco centavos para una llamada?" = Futuro dueño de un cabaret de mala muerte.


Si al pasar un corto período de tiempo, sucede esto...


"Amigo, soy un atrevido, ya se que es la tercera pero..Viste como esta el mundo hoy..nadie hace caso..¿ tendras un peso para el bondi?" = Futuro mafioso respetable.


Si el sujeto cae por cuarta vez..


"Maestro, sos un santo la verdad, ojala todos en el mundo fueran como vos, asi viviríamos en un lugar mejor. Si me haces esta me salvas el día y te lo voy a agradecer para siempre. Es el cumpleaños de mi nene ¿viste? Y no tengo nada de plata encima, ¿no tendras dos pesos como para llevarle alguna pavada?" = Futuro presidente o político importante.

¿Qué esperás? ¡Practica donde quieras y con quien quieras!

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Segunda entrega... un poco mas de maldad, un poco mas de idiotez... que va a ser...

ACLARACION: El segmento Marina y Ferf no busca herir los sentimientos ni principios de nadie, y no tiene posición política alguna. Es solo humor. Un espejo paródico del pensamiento contemporáneo. Gracias.


"Agradezco no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas." (Rabindranath Tagore)

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Los siete Locos (I)

Una puerta doble vidriada revestida en los bordes por acero inoxidable y dividida a la mitad por un ancho tabique de madera en sentido trasversal es lo primero que se notaba. A través de los gruesos vidrios podía divisarse con algo de esfuerzo un piso de brillantes mosaicos blancos y paredes turquesa pintadas por algun inexperto que había dejado sendas huellas por donde pasó la brocha. Al voltear hacia atrás el panorama parecía bastante alentador, un largo callejón de adoquines, con extensas areas de verde a los costados, conducían el portal de entrada, del cual sólo se podía divisar ahora la espalda, pero segundos atrás informaba que se estaba ingresando en la "Clínica Psiquiátrica de Waldau".

En todo el territorio suizo es ésta tal vez, la más prestigiosa institución manicomial, ubicada en la provincia de Berna, famosa por ser no sólo la capital de uno de los países más seguros en cuanto a lo que cuentas bancarias se refiere, sino también capital de la excelencia sanitaria y la puntualidad inflexible. En cuanto a la clínica en términos específicos, se encuentra en el extremo norte del cantón de Berna, incomunicada y, en su interior, médicos y pacientes, en promedio esquizofrénicos y depresivos, convivían durante los primeros años de su funcionamiento como una familia compartiendo ratos de labor y ocio. Los internos de la clínica suelen ser motivados por los médicos y enfermeras a crear obras de arte, algunas de las cuales son ya famosas como las 25.000 páginas de textos, diseños, collage y cuadernos de música que nacieron entre 1899 y 1930 de la mano de Adolf Wölfli, quien sería considerado un tiempo después como uno de los mayores exponentes del "arte en bruto", en una foto célebre de éste personaje, podemos observarlo con una trompeta de cartón, de invención propia, entre sus manos.

Es en éste contexto donde convivían entre los más de 2500 internados, siete particularmente interesantes. Philipe Munchmayer era el primero y el líder de la conocida banda que había sido bautizada cariñosamente entre los médicos y enfermeras como los "siete locos". Con sus dos metros diez de altura, era sin embargo un tipo robusto y con mucha fuerza, de tez color cobre y ojos negros profundos y a la vez penetrantes. Padecía de ezquisofrenia paranoide , un trastorno caracterizado por llevar los rasgos más comunes de cualquier esquizofrenia (del griego schizo: división o escisión; y phrenos: mente) con predominancia de alucinaciones y delirios. Tanto especialistas como internos lo describían como una persona amable y servicial, siempre colaboraba con lo que podía y aunque no se destacaba por sus producciones artísticas era un inventor ingenioso, creador de un útil pero muy poco popular localizador de llaves.

El segundo de la tropa era Jean Pierre von Houstnik nacido en un pequeño pueblo cercano a la frontera con Holanda. En sus años mozos, la larga melena dorada y los ojos celestes y expresivos de Pierre, como lo llamaban entre los siete locos, acompañados de una piel tersa y bronceada y un físico agraciado, lo habían convertido en una estrella de las pasarelas suizas e internacionales, pero tras una noche de excesos, entre el hash, la marihuana y el alcohol, se apoderó de él un brote psicótico del que jamás regresó.

Mitchel Sartre padecía de un trastorno obsesivo-compulsivo incontrolable. Contaba todo lo que se cruzaba en su camino y con seguridad conocía el número exacto de todo aquello dentro de la institución que pudiera ser contado: 400 mosaicos en el hall de entrada, 64 remaches en el acero inoxidable de cada puerta de entrada, lo que sumaba 128 en la puerta principal, 256 en la puerta trasera, 100 ventanas a cada lado mayor del rectángulo que formaba la sede central de la clínica, en cada lado menor 25 ventanas de dos hojas cada una, lo que hacia un total de 300 ventanas, 600 hojas y 1800 varillas de roble. Podría seguir horas relatando todo lo que conocía Mitchel, pero probablemente me equivocara, cosa que el no toleraría. De hecho su capacidad reflexiva, tal vez heredada de algun pariente lejano, le habia ayudado a desarrollar una memoria supernatural, y estas dos cualidades combinadas con una sagacidad y observación envidiables, hacían de él, una persona capaz de convencer a cualquiera de que los lagartos volaban cuando nadie los observaba. Escritor brillante, nunca publicó sus escritos que en boca de sus conocidos, contenían grandes verdades reveladoras, pero en una tarde lluviosa su agudeza se convirtió en némesis y le reveló una verdad aparentemente intolerable. Lo encontraron desnudo en su habitacion, repleto de escrituras jeroglíficas por todo el cuerpo y contando frenéticamente las hojas de "La Divina Comedia". Personaje extraño, a la vista, parecía un tipo común y corriente.

Nicolas Augenthaler, era el único melancólico del grupo, a los 20 años, la Asociación Psicoanalítica de Viena le otorga el título de Profesor Emérito, y viaja por todo el mundo recolectando acreditaciones igual de prestigiosas. Petiso, regordete y de mirada alegre antes de entrar en la institución, pero, miraba ahora hacia arriba y a la derecha, siempre buscando algo, de un ida para otro dejó de encontrarle sentido a sus relaciones sociales y terminó por enloquecer.

Pierre Roebe padecía de una enfermedad extraña, se levantaba siempre con un vicio nuevo, a lo largo de su estadía, habia sido ludópata, piromaníaco, alcohólico, etc. y en los días en que su enfermedad lo dejaba tranquilo padecía violentísimos síndromes de abstinencia, los vicios habian comumido de su cuerpo, todo rastro humano.

David Forlán era un argentino, criminal, acusado de más de 25 violaciones y otros tantos homicidios, de algún lugar extraño, consiguió dinero para pagar un excelente abogado, sobornar al juez y algunos otros testigos profesionales deshonestos que lo consideraron demente. Al salir del pleito judicial, las mas de 40 familias de las víctimas lo esperaban en la puerta con el fin de cobrarse venganza. El repudio se extendió a casi toda América y mediante maniobras turbias consiguieron enviarlo a Europa para protegerlo. Los diagnósticos más recientes no mostraban enfermedad alguna que requiriera internación. Aunque si se registraba una estructura neurótica-obsesiva, caracterizada por un sentimiento de culpa generalizado y una reducción de la agresividad.

Christoph Rhaus era el último integrante de este amontonamiento y se encontraba ya cercano al alta, durante sus diez años de internación por consumo abusivo de drogas duras, habia presentado avances muy alentadores y todo parecía garantizar una reinserción social exitosa.

Aunque los siete eran en escencia distintos, sus vidas no diferían de manera significativa. El día comenzaba a las 8:00 de la mañana, recibían medicación, aseo y un desayuno nutritivo, alrededor de las 10:30 los sacaban a hacer ejercicio hasta las 11:30 donde almorzaban y dispónían de gran parte de la tarde, a las 16:00 la medicación se repetía y en su tiempo libre, los internados se dedicaban a pintar, cantar, contar, escribir, inventar y demás tareas. A las 21:30 se servía la cena y alrededor de las 23:00 se les administraban calmantes y drogas para conciliar el sueño. Todos los días, eternamente iguales.

Una mañana lluviosa, Philipe y Mitchel, disputaban un partido de ajedrez enigmático y que presentaba figuras, por lo menos novedosas, dignas de ser envidiadas por Anatoly Karpov. Philipe levantó la vista y habló:

- Cansado estoy del lugar éste - dijo
- Cinco palabras - susurró Mitchel y sonrió. Transcurrió desde entonces un largo silencio en el que el juego de ajedrez se tornó eternamente aburrido y como si en ese largo lapso ambos se hubieran comunicado, sin mediar palabra, sin mirarse a los ojos, simplemente moviendo piezas, se levantaron al unísono y se encaminaron a la par a buscar a los cinco que faltaban en esa reunión. La paz de la clínica Waldau había colmado su paciencia y la lluvia que caía despiadada sobre Berna parecía sugerir que había llegado la hora de romper con la continuidad y la monotonía.

¿Continuará?

Garfield

martes, 18 de noviembre de 2008

Metafísica de la mano de Marina la mala y Ferf el Idiota. Entrega nº 1


Marina y ferf usualmente debaten temas existenciales y elaboran complejas teorías.
Si hay tantos cielos como personas en el mundo…entonces…

El cielo de los negros: todos los arboles florecen crack y es bueno para la salud. Los taxis solo paran para ellos y son manejados por un blanco.


El cielo de los blancos: los árboles florecen dinero, y los negros lo necesitan para conquistar a las mujeres. Ellos no, porque en el cielo son buenos en el sexo.


El cielo de los gordos: los árboles florecen en completos de milanesa, y cada uno al comerlo equivale a 100 abdominales.


El cielo de los chinos: no hay árboles, el cielo es un gran supermercado, ellos se encargan de la caja, y no existen las monedas pequeñas. Todo el mundo debe recibir su cambio en caramelos.


El cielo de los judíos: el mundo tal como está hoy.
El cielo de los nazis: 1933
El cielo de los yankees: Si queres saber como viven los habitantes del paraíso sintoniza todos los martes a las 10pm "Santo Cielo!" por Fox. (si, ya compraron el cielo para hacer reality)


El cielo de los bolivianos: allí, no soportan que los argentinos inmigren todo el tiempo en busca de trabajo.


El cielo de los argentinos: Diego recibe a cada uno en la entrada. Los árboles florecen en birra Quilmes y chori pan. No hay mujeres, solo tetas y culos sueltos.


El cielo de los flogger: Cumbio te abre la puerta. El que no tiene mas de 300 visitas, va al infierno por pecador.


El cielo del pueblo: Juan Domingo Perón es la mano derecha de Dios y gobierna el cielo durante toda la eternidad.


El cielo de los abogados: todavía no abrió al público. Están llenando papeles y contratos desde el principio de los tiempos.


El cielo de mi madre: sería parecido al mundo de hoy, solo que allí, yo soy lindo e inteligente.


El cielo de los nerds: las fuerzas oscuras invaden el cielo, y ellos deberán formar una alianza con los mejores guerreros y hechiceros del lugar para rescatar a Pamela Anderson, la princesa secuestrada y así traer de nuevo la paz al paraíso. Para los que no son tan valientes, hay una sala de cine donde pasan la trilogía Matrix una y otra vez.


El cielo de los rockeros: hay encargados de seguridad en la puerta vigilando que nadie pase sin ticket. Adentro, suena un concierto eterno de Ac/Dc.


El cielo de los gays: de hecho, ellos recibieron del mas allá una profecía de cómo sería su paraíso. Se puede oir en la canción “It’s raining men” de las Weather Girls.


Bueno...es lo que salió... es tarde y la cabeza no da... si no te gustó, no hubieses leído todos.


P.D: "El verdadero paraíso no esta en el cielo, sino en la boca de la mujer amada." (Théophile Gautier)

La carrera


Apenas una leve brisa entra por la minúscula rendija de la ventana, al poner la mano no se siente nada, pero el movimiento de la cortina es irrefutable. Hace dos horas que el comedor del departamento donde vivo no para de encogerse por la monotonía y la constante paz que no se vio perturbada, como de costumbre, por gritos, pasos o motores. Definitivamente necesito aire, cosa poco usual un martes a las dos de la mañana. El olor a tierra mojada que ya invade el ambiente me pide por favor que no salga, pero hace tiempo que mi razón y mis impulsos cinchan en polos opuestos de la cuerda de mis acciones, y definitivamente esta vez, las pasiones han ganado la pelea. las distancias no son un límite, dos pasos hasta el perchero, uno hasta la mesa del teléfono, donde me espera sugerente el manojo de llaves, tres hasta la puerta, uno hasta el traicionero ascensor que siempre tarda mas de lo que a uno le conviene. El trayecto hasta abajo es ahora mas agradable que lo usual y al llegar a la planta baja el último intento del complot accidental contra la libertad, fracasa; a decir verdad, la estrategia no ha sido muy brillante, un simple desnivel en el suelo que se supera con sólo bajar la vista; paradójico. Ya pocos pasos me separan de la oscuridad y el exilio momentáneo, los hago rápido para evitar algún otro accidente. Ya está, tan simple como meter la llave, media vuelta, empujar y tirar y vuelvo a sentir la brisa, esta vez chocandome en el rostro, miles de cosas ocurren en cadena, cierro los ojos y hecho mi cabeza hacia atras, mirando al techo, respiro hondo y largo, me lleno los pulmones hasta sentir que van a reventar y aun un poco mas, se siente bien. Antes de comenzar la travesía enciendo un cigarrillo y lo miro atentamente procurando que se encienda bien, no vaya a ser cosa que un fuego poco abrasivo dé cuenta de amores poco afortunados. Comienzo a caminar por la desolada calle 5, algo tétrica en ésta medica cuadra, camino lento al principio, pero rápido y más rápido después, me duelen las piernas, la rapidez que me obsesiona se apodera de todo mi ser y en al rápido movimiento de mis piernas se recluye mi alma toda. Es inevitable, otra vez guiado por impulsos corro esforzándome por ir cada vez más rápido, ya ni distingo lo que pasa por mi lado, las puertas de las casas solo son haces de colores oscuros, difusos, sutiles, fugaces. Hago un esfuerzo por fumar mientras corro, no voy a mentir, duele al tragar el humo, mi corazón bombea pidiendo fin a tan brutal castigo, pero ya nada importa. Por alguna fuerza extraña abro los brazos, el viento es fuerte y cada vez parezco pesar menos: miro todo mi cuerpo, quiero parar, pero mis extremidades no responden, siguen aumentando exponencialmente el ritmo de la carrera que ya ha pasado de ser un simple paseo a una maratón incontrolable. Pedazos de mi ropa comienzan a rasgarse, la velocidad es cada vez mayor y las rasgaduras cada vez más grandes, pienso en el pudor, en la verguenza que seria para alguien como yo el correr desnudo pero el pensamiento es interrumpido por luces intermitentes azules y rojas; miro hacia atrás, un patrullero me sigue a toda velocidad, pero no me alcanza, ya puedo volver a fijarme en la extraña transformación que estoy sufriendo: mi piel comienza a arrugarse como una pasa de uva, arde mucho, mis muslos se vuelven cada vez más angostos y mis pies, ya descalzos debido a que las zapatillas de lona me abandonaron algunas cuadras atras, están en carne viva, el dolor es insoportable, el patrullero ha prendido las luces altas y mi sombra proyectada en el asfalto me devuelve una imagen perturbadora, tengo agujeros por todo el cuerpo que se hacen cada vez más grandes, son traspasados por la luz de una manera despiadada y continuan aumentando y aumentando a una velocidad apabullante. La carrera continua incrementando la velocidad de manera estrepitosa, la sirena del patrullero ya no se siente y hace ya bastante tiempo que corro por la ruta. La luz de la luna me atraviesa entero y de nuevo miro mi sombra, pero esta vez lo que veo es aún mas terrible, no veo mas que la silueta de un esqueleto, corriendo a una velocidad cada vez mayor, todo mi interior ha quedado desecho, por lo menos el dolor se ha ido aunque no comprendo como sobrevivo. La velocidad aumenta aun mas y con igual énfasis que al principio, me siento disolverne en el viento, primero los pies, despues los brazos, la cadera, el torso, mis dientes, mi cabeza, todo, al intentar encontrarme en el asfalto ya no hay nada, no veo pero puedo orientarme sin dificultad, subo, me elevo más y más, el mundo ya no es más que un todo homogéneo sin agua ni tierra, la velocidad continua aumentando y ya ni percibo, simplemente siento luz.

Grafield

Como los bueyes


Ser bueno, en mi sentir, es lo más llano
y concilia deber, altruismo y gusto:
con el que pasa lejos, casi adusto,
con el que viene a mi, tierno y humano.
Hallo razón al triste y al insano,
mal que reviente mi pensar robusto
y en vez de andar buscando lo más justo
hago yunta con otro y soy su hermano.
Sin meterme a Moisés de nuevas leyes,
doy al que pide pan, pan y puchero;
y el honor de salvar al mundo entero
se lo dejo a los genios y a los reyes:
Hago, vuelvo a decir, como los bueyes,
mutualidad de yunta y compañero.

Pedro Bonifacio Palacios (Almafuerte) (1854 - 1917)

lunes, 17 de noviembre de 2008

Tanguito Navideño


Imagen: Ferf

“Aquel que todavía es niño, entenderá que los sucesos narrados aquí sucedieron realmente sin omisión o exageración alguna”
L.P.

Era martes a la noche, yo iba por la desvelada avenida Santa Fe encaminado hacia el cine que se encuentra dos cuadras adentro por la calle Uruguay. Era un antro pequeño y bastante sucio, pero de gran corazón. Solían proyectar aquí películas de antaño que fueron consideradas “mediocres” para la crítica pero que un grupo bastante amplio de la población mundial las consideraba obras de arte. Yo pertenecía a este selecto club, aunque no sabía bien si éramos unos genios de ojo exquisito o simplemente unos idiotas con mal gusto.
Estaba emocionado; esa misma noche, al módico precio de un peso con cincuenta devoraría como zorro en corral “Máxima ansiedad” de Mel Brooks.
La cinta corría y la salsa de Harvey Korman era hilarante como de costumbre. Era como si Mel Brooks hubiera pensado “¿Hitchcock? ¡Ah! ¡Si! Yo quiero hacer algo así también”. Las diez personas que llenaban la mitad de la sala reían a más no dar.
Ese fue el instante que lo escuché, detrás de los aullidos a lo simio de los de adelante y dos asientos mas lejos de la carcajada de lluvia salival que largaba el tipo de mi derecha, comencé a oír un “Jo, Jo, Jo”… una y otra vez, festejando la escena que se mostraba y la que seguía después. Eché la vista al lugar donde se originaba esa distinguida manera de reír y llegué a ver un viejo con camisa a cuadros, cabellos completamente canos y una barba igual de inmaculada y larga hasta su pecho.
“No puede ser” me dije, “los del fondo están fumando tila, debe ser eso” y así seguí viendo el largometraje. Durante la media hora faltante, mis ojos, mente y oídos perdieron total contacto con las actuaciones desopilantes del gran Mel o con la sensual Madeline Kahn, que aquí se la veía mas endemoniada que nunca. ¿Sería… él? Debía averiguarlo.
Abandoné la sala despegando mis pasos de la viscosidad del suelo, un folclore que se da en todos los templos del séptimo arte del planeta. Me prendí un cigarro en la vereda del frente y me propuse esperarlo. Salía sonriente, texteando un mensaje en su teléfono celular, con la expresión de alguien que lee sánscrito por primera vez. Terminó su tarea y comenzó a caminar hacia Córdoba, a paso tranquilo; yo lo seguí detrás. Cuando estuve a unos metros de él, grité “¡Señor Noel!”. Nada. “¡Santa!”. Y Sin darse vuelta comenzó a caminar más rápido; aumenté mi paso también. Me acerque y lo toqué en el hombro, a la par de un “Disculpe”. “Nene, no se con quién me confundís, pero yo no soy ese tal Santa Noel que buscas” me contestó de manera brusca.
Ahora bien, detengámonos aquí. Si no hubiese sido quien yo pensaba que era no hubiese dado una respuesta semejante. Todos, de niños a ancianos conocen a Papá Noel, y cualquier viejo gordo y de barba que reciba una llamada así, lo tomaría como una burla, se enojaría o algo por el estilo. Nadie en el mundo respondería jugando al desorientado. Conclusión: era él.
Aclaro: yo creí en Papá Noel toda mi vida. Si, bastante ingenuo dirán algunos. Incluso cuando mis amigos o primos me intentaban contar su realidad, en la que los padres realizaban un complot maquiavélico, pinchando nuestra correspondencia para ver que pediríamos, gastando su dinero en los regalos para entregarlos a nombre de otra persona, comiéndose las galletitas y tomándose la leche, que ellos mismos nos hacían poner, ¡Ah, no señor! Yo no lograba dar fe a eso. Los adultos eran para mí personas serias y muy simples de entender, por lo cual sentía imposible que estuvieran de ganas para un trabajo de tal embustería, y menos aún que gastasen su tiempo productivo realizando una tarea en la que perdían dinero, y no obtenían ni siquiera el crédito de las gracias, ya que todo corría a nombre del tal Noel. Lo que creían mis amigos y primos era algo descabellado, como de cuento de hadas.
Por eso, en Noche Buena mientras todos dormían en mi casa, yo miraba al cielo desde la ventana esperando encontrar entre las estrellas ese trineo que volaba tirado por el célebre Rodolfo y su escuadrón de renos y comandados por el caballero escarlata de la sonrisa eterna. Luego de un tiempo mi “indagación Papanoélica” se fue desintegrando junto con mi infancia, y pasé a objetivos de mayor importancia, o por lo menos de una importancia más adulta.
Volví a tocarlo en el hombro y mas apoyado en las cicatrices de ingenuidad que quedaban en mi corazón que del miedo a hacer el ridículo ante un desconocido le dije “¡Dele Hombre! ¡Ya lo descubrí! Solo quiero que hablemos, no voy a hacer prensa” y así, rindiéndose me dejó caminar a su lado. Al pasar por un bar, lo invité una copa, a la cual accedió.
Comenzamos a charlar mientras el tomaba su leche y yo una cerveza. Y aquí viene el motivo de esta historia. Hablábamos del clima, de la película y de la situación política de la Argentina, cuando finalmente lo interrumpí y fui al grano.
-Bueno, suficiente – le dije – disculpe el atrevimiento, pero…yo quiero saber…
Y luego de un jo,jo,jo arrastrado (posiblemente embriagado ya por la gran cantidad de azúcar en esa leche) comenzó.
-“Querés saber, pibe… ya se. Todavía me acuerdo de vos L.P., eras ya todo un purrete pero no dejaste de creer. Capa’ que por eso di mano con vos acá en el bar, ¿tendé?.
Mirá, la cosa es bastante simple, y no tiene de la magia que manda la gaseosería esa famosa. Una vez al año yo agarraba el carro, y repartía a todos los pibes del mundo ¿me explico?. Cada cual en su casa ligaba bien. Pero no, no te la hacen fácil ¿eh?.
Quien sabe hace cuanto ya, que entro a las casas de este muchacho, todavía me acuerdo el nombre mirá. Era… Ricardo… Sí, Ricardo… de Flores. Nene jovencito, viste… Quería una bicicleta. No va que entro con la cusifai en la mano para dejársela, comienza a gritar y a macanearme. Traté de calmarlo ¿viste? De decirle que no levante la perdiz que se le iban a despertar los patrones, que…claro… si alguien me llegaba a ver yo me venía a pique. Pero no me dio pelota…laaa, un despe era eso…y no te cuento que se aparece con el viejo, un periodista de esos de los chismes… ¿amarillos son?...no, esos son los chino’…¡¿Como se llaman che!?..bueno…el muy turro venía con cámara en mano como para agarrarme ahí nomás… como negra en baile, subí la bici al carro y largué.
Y claro, date cuenta que el flaquito fue el único pibe del barrio que no tuvo regalo mío. La mañana del veintiséis tuvieron que salir los dos viejos del malcriado a comprarle la bicicleta porque sino…quien sabe que…
Y la cosa no termina acá… no señor…, Ricardito salió por los vientos con la cháchara de que los viejos ¿me entende’?, los viejos compran los regalos ¡y no yo!. Y por otro lado el turro del viejo hizo una tragada con los demás manyapapeles como él para madrugarme al año próximo. Te imaginarás a donde voy con esto… se siguió corriendo la bolilla… y al año siguiente no podía pisar buenos aires, dos años mas y no podía pasar por encima del país, cuando me di cuenta todo el mundo estaba en esa. Una boca le habla a una oreja que le cuenta a otra boca, y esta es la que llevó a Noel a la quiebra.
Como verás flaco, acá no hay Grincho, no hay Coca Cola, no hay Polo Norte, ni Chimeneas.
Yo puse una empresa fletera que fue un batacazo, hermoso… trabajaba una vez al año, y con eso manyaba todo el tiro hasta el siguiente veinticuatro. Pero que va a ser… uno aprende de estas cosas… ahora vivo en Marcelo T. al mil seiscientos viste…en frente a la placita del ministerio. Tengo que poner el aire acondicionado a seis grados y todavía me sigo garcando de calor. Para no ser menos le vendí el trineo a un circo ambulante, a Rodolfo le pegó la malaria y los demás palmaron en temporada de caza, ahora deben estar decorando el livin' de algún peregil.
Esa es la posta hermano. ¡Pero no te pongas mal flaquito! ¡la llevo piola! Vengo los martes acá al cine, mi señora hace trabajos de modista, visitamos hijos y nietos y hay tres enanos viviendo en recoleta que de vez en cuando pasamos o se pasan ellos a tomar unos mates…
Era lindo ser famoso… no te voy a decir que no… podías tener la mina que querías, manduquear leche y galletitas gratis… ¡Y de la mejor calidad eh! No es verso… un mundo que te quiere… y… me explico ¿no?... en fin…te digo… que ya no estoy pa esas cosas. Los años le enseñan a uno que no se puede pasar la vida en la punta de la montaña. En algún momento toca bajar, sentar cabeza y dedicarse a la familia y a los amigos que es lo que verdaderamente importa... ¿calá? Es así hoy y va a ser así en el dos mil quinientos
***
Yo me fui a mi casa, contento por ese martes de mi Argentina que me dio una chispa de verdad, y un poco enojado con ese malcriado que se robó a Papá Noel del cielo.
Chan Chan
Ferf

sábado, 15 de noviembre de 2008

Abraxasez

Herman Hesse



«El ave lucha para salir del cascarón, y nada más. El huevo es el mundo. Quien quiera nacer, deberá primero destruir un mundo. El ave vuela a Dios. El nombre de ese Dios es Abraxas.»

Demian, Herman Hesse 1919