lunes, 29 de junio de 2009

La tesis de la prima.



Mi prima estaba realizando su doctorado en psicología analítica junguiana. Quería demostrar como hay personas que manejan el mismo idioma que nosotros, pero dándole significantes distintos a las palabras. Me explicaba (con palabras para que yo entendiera) que la psicología "clásica" definía esto como trastorno, traduciéndose en el pueblo como "locura". Ella, sin embargo afirmaba que estas personas poseían simplemente una cultura arcaica, que se regeneraba en una mente contemporánea. "Es como si tomaras una máquina del tiempo, y trajeras a un alquimista para que charle con un científico, el científico diría que el otro esta loco ¿entendés?" me decía. "Comprobamos en el hospital que a veces dos pacientes catalogados como esquizofrénicos se entienden entre sí".

Estupideces de New Age pensé.

Dos días después oí (para luego grabarlo y transcribirlo)lo siguiente en un café de Balvanera.
-Mirá, allí viene el invierno. A meterse en la fonda, y esperar que la parca no toque la puerta.

-Que cosa este invierno. Qué crudeza. Cuanto aprendizaje a los golpes, ¡como se aprende!.

-Sí, pero cuantos suicidios también...

-Pero que podemos hacer, si recibiéramos todos los puñales que son para el vecino, necesitaríamos la sal de tres océanos para nosotros solos. No se puede hacer nada... nada más que rezar.

-Rezar... "Esta es la luz de Cristo, yo la haré brillar" cantabas de chico y cantaban los tuyos hasta hace cincuenta años... Ahora no haces más nada que pervertirte.

-Ya te dije, la sal de tres océanos, y en tu caso la de cinco. Que el que tenga que matarse que lo haga, y que no llore la mujer, que no es culpable de nada. Es más santo que salgan las lágrimas a que entre el vino, pero nosotros... no sabemos llorar.

-No... ¿Por qué nos tocó ser mitad y mitad? ¡Es insoportable!

-¡Callá! Que no te oigan. Bien sabes el encargo que tenemos.

-Lo se. ¡Pero no lo tolero! Mirá que dichosos se los ve a todos. El bueno, el malo, el idiota... me corrijo ¡todos son idiotas!, ¡Qué enfado! ¡Los odio! ¡Los envidio, pero no quiero ser como ellos! ¿Cuántos más van a tener que caer por su culpa, mientras ellos hacen de abejas?.

-¡Ah! "hacen de abejas", estamos de términos hoy. Tranquilo. No los odias. Como toda mula cargas más peso del que podés y te enfadás cuando la carga se pone demasiado densa y llega la fatiga. Bien sabemos que eso sucede en invierno.

- Vil y aún glorioso Invierno,

has secado el lago del averno

hacinandose allí los que deben entrar.

Quitas latido al corazón mas tierno,

Y adiestras mis ojos a la hora de errar.

-¡Bien nene! ¡Versos!. Mi cura, tu salvación. Que se seque el lago del averno, no me importa. Pero que no se apague la llama de esas palabras.

Mi prima me dijo que este material sería excelente para su tesis. Me pagó el favor con una cena.

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"...Cuando la fortaleza y claridad de un sabio, se unen con la melancolía y sensibilidad de un poeta, solo ellos entienden el meollo de la conversación. Un tercero incorporará sus palabras solo en idioma inconciente, y traducirá el mensaje a imágenes oníricas..."
-Parte de la tesis de la prima-

lunes, 1 de junio de 2009

Llueve

Lluvia, de nuevo lluvia. Llanto de ángeles que lava la tierra de tristeza, precisamente por generarla de una manera sin precedentes, nadie en el mundo quisiera sentir una tristeza semejante y difícilmente pudiera soportarla. Infinitas agujas atravesando el cuore y la garganta que se contrae en un grito mudo. Es ésto lo que hace la partida, tu ausencia y después: lluvia en los ojos.

Garfield

jueves, 30 de abril de 2009

¿Cómo lo sabes?

Una nota. Así empieza todo. Una nota lleva a la otra, y a otra, y en menos de lo que dura cerrado el ojo en un parpadeo ya las manos están deslizándose por todo el marfil, el palosanto, el ébano, el cuero o simplemente el aire en un loco ir y venir consonante que trasciende el tiempo. Es en ese momento cuando los enormes muros del imperio de la razón caen como si estuvieran hechos de papel de seda y la mente es inundada por una genialidad que solo existe en ese instante, y que se desvanecerá por completo en minutos. Por eso se aprovecha el momento y de manera involuntaria los ojos se cierran para escuchar mejor, el pie golpea el piso con más fuerza que la vez anterior y todo el cuerpo se balancea adelante y atrás atrapado en una danza elevadora. La mente se desocupa por completo, no hay más en el ambiente que sonidos, todo lo demás se desvanece y se pierde en cada vibración de aire, cada nuevo recorrido, cada terminación que parece más perfecta cada vez. Todo el cuerpo se vuelve melodía y ritmo; “cuerpo” por llamarlo de alguna manera, lo que en verdad se vuelve ritmo y melodía es uno. Hasta tal punto que es posible rastrearse en toda esa polifonía, por más simplona y redundante que parezca en oídos ajenos. Y lo que tiene todo este ritual de satisfactorio es que colma la necesidad esa de escuchar al que está ahí, callado; quién es ese que de vez en cuándo quiere salir y decir: “Che, tengo hambre”. Quién es ese enanito que mueve todos los hilos y nos maneja como a marionetas.Este descubrimiento se vuelve bilateral ahora, ya no es uno solamente el que se escucha, sino quienes escuchan el ser en plena armonía. ¿Que cómo lo sé?

sábado, 28 de marzo de 2009

La bestia

No levantes el espejo. Déjalo ahí volteado en el suelo y escucha tan sólo estas palabras que tengo por decir. No he sido siempre estos colmillos, no siempre han estado a la luz mis garras, ni jamás han resplandecido, como hoy, mis ojos. No es sino con un gran esfuerzo que puedo aminorar mi saliva. Ha sucumbido mi consciencia frente a frutas pintorescas, no es la primera vez que bebo agua de un charco de barro. Más bien empuña la espada, hermano, y lastima sin piedad el cuero duro; pon su arista del lado izquierdo y empuja hasta que la empuñadura me toque el pecho y un tifón de dolor y pena me recorra el cuerpo, desgarra sin piedad la carne, que todo el ser se retuerza, que el sufrimiento me torne humano.
He pisado tus jardines, he devorado los frutales, he esperado horas para aprovechar la carroña de tus banquetes, he arruinado tu primavera.
No lo levantes, deja que sufra. Si, prematuramente, lo alzas el dolor de ambos habrá sido vano y vana habrá sido la sangre derramada. Déjala derramarse hasta la última gota y no hagas caso de mi respiración forzosa, ni de mi andar errante, o de mi amargo llanto. Conozco mis maldades y mi debilidad me llevara a alimentarme de tu lealtad, déjame morir otro poco.
Ya es hora, camarada, ya fui brasas y cenizas, tierra y aire, luz y sombra. Alza sin dudar el cristal, deja que me refleje por entero y alégrate por verme perder el erizado pelo, retraer las dañinas garras, cerrar las ardientes heridas y retira por fin el hierro de tu espada. Es ahora, y liberado ya de mis propias ataduras que debo agradecerte, pues ha sido también tu sufrimiento el que ha lavado la maldad.

Dedicado a la otra mitad
Por ser isnpirador.


Garfield

Idiota una vez más

Maldita insatisfacción crónica.
Esa rosa que luego de sentirla se muere a mis pies.
Esa moneda de tres o cuatro caras.
El verdadero genio me insulta, "Tu tormenta es un rocío, ingenuo".
Esta soledad que hace la gente que me rodea.
Si ayer me embriagué en tus manos, ¿Por qué hoy no? Porque hoy no.
Ya no tengo las palabras, ya no tengo las palabras, ya no tengo las palabras. Belleza, sinonimos,academia, reglas, no puedo decir nada que "ya no tengo las palabras".
Los peones fueron reinas por un día y ahora están soberbios. Nacieron peones, peones morirán.
La navaja del Sida, natación por la vereda. Realidad. Mi poeta está hoy muerto, mis estúpidos ojos negros. Vuelve, vuelve ahora, que ya no tengo las palabras.
Mi tormenta es un rocío. Siempre odié el rocío.

jueves, 26 de marzo de 2009

Sólo sueños

Mientras mira la hoja de papel, siguiendo con la vista las mecanografiadas letras que pueblan la página apaisada y que formara -junto con las otras- tan sólo un capítulo intransigente en la inmensidad de un libro, su mano más hábil dibuja en una hoja en blanco algunos prolijos garabatos tratando de salvar del olvido algunas ideas gruesas. Hace ya dos horas que mira la hoja, lee un párrafo y anota una idea que se le escapa por la mitad del texto y vuelve a repetirse el proceso como una danza macabra que se burla de su concentración. Deberían bastar un par de minutos de descanso en los cuales seguramente arrojará la birome sobre el bloc de notas -algo fastidiado, por cierto- , dará uno o dos sorbos a ese mate frío que murió antes de empezar e inevitablemente la mente lo llevará hacia las utopías clásicas.
Sueña con ser una eminencia en su especialidad, con la grandeza, con el reconocimiento de sus largos estudios; vuelven a su mente los sueños a los que renunció antaño, ser músico, pintor, escritor, astronauta, bombero, policía honesto, héroe. ¿Cómo fue que sus expectativas flaquearon tanto? ¿En qué momento resolvió matar sin piedad esas fantasías tan saludables e inofensivas? ¿Cuándo cambió el ansia de conmover y verse gratificado por el fulgor de la gente, por el encierro en una oficina y un reconocimiento ocasional?
Por aquellos momentos, apenas si pensaba en su vida adulta, tan sólo quería compartir su genialidad oculta, pero dispuesta a estallar en el momento oportuno, con el resto del mundo, para que todos juntos pudieran reconstruir un mundo mejor. Y si, aquellos momentos terminaron, tal vez por la edad, tal vez por visitarlos una vez y a las perdidas, tal vez por la seguridad que ofrece una vida monótona a los pies de algún pez gordo, la seguridad de ser un número, nada por lo que la gente se inquiete, frente a la responsabilidad de pararse de frente ante algo irreal y comenzar a construirlo con gran esfuerzo, y si se desmorona comenzar de nuevo como al principio sin jamás exhalar palabra sobre la pérdida sufrida. No, no es para él, la paradoja de no atreverse a examinarse a fondo, cuando se sabe, supuestamente, lo que en verdad se anhela, para ver si se cumple con los requisitos necesarios para conseguirlo, no le provoca sino un extravío en la mirada hacia algún punto fijo en el cemento y apenas un esbozo de sonrisa que se escabulle rápidamente cuando se percata de que alguien lo observa


Garfield

sábado, 21 de febrero de 2009

Microrrelato: El Estudiante

El café instantaneo, ya amargo y frío se bebe a tragos largos como néctar del desierto. La lata de paté recién vaciada se va innundando de colillas de cigarros, algunos a medio fumar, otros sobrexigidos. El sol, el cielo, tus ojos celestes. La persiana toca el piso, una energía de luz eléctrica desde las cinco y media de la tarde hasta el siguiente amanecer. Odio hacia el pensador, conocimiento que entra por la fuerza en el seno y no piensa quedarse más tiempo que hasta recibir la buena nota. El sol, el cielo, tus ojos celestes. ¿Y quién pensó esto? ¿Y para qué?, manga de viejos putos y amargados que nunca conocieron el amor de una mujer. El estómago digiere los fideos industriales y el atún ("escuché en la tele que es bueno para el cerebro" dice mamá). Soledad, pero no de gato. Soledad de oficina, de sistema. El sol, el cielo, tus ojos celestes. Página cuatro, y en tres años, página cuatro. Mirada telescópica al final del Estigia, mucho falta, muy lejos está de la página cuatro. Papel, olor a tinta, la letra que envejece y se deforma por el desgano. El sol, el cielo, tus ojos celestes. Una buena nota, una gratificación y un premio de ese dios tan ajeno a uno. La abuela contenta, mamá orgullosa, papá el buen inversor. Imposible dormir, imposible estar despierto. Imposible distraerse, imposible concentrarse. Todo en la realidad se convierte en un juego prohibido. La mosca pasa volando, percusión con la lapicera, veinticuatro azulejos y dos agujeros en el techo. La mancha en la pared se convierte en un Dalí, imposible no mirarlo y admirarlo. "Es bueno para el cerebro" dijo mamá. ¿Y de donde mierda salieron estos tipos? ¿Pensar, hacer teorías? ¡Qué lindo viajar al pasado y darle de a zurdazos en la cara! ¡Uno por uno!. Más café, más tabaco, más insignificante suicidio cristiano. Se digieren las comidas asquerosas y las puntas de uña. El parpadeo se vuelve pegajoso. "Es bueno para el cerebro" dijo mamá. Mañana va a llover... ¿Mañana? ¿Cuándo es mañana? ¿Ya es mañana?.. Vaya uno a saber lo que irán a tomar, tal vez esta parte entre seguro. La vez que salimos a tomar algo con los muchachos...El sol, el cielo, tus ojos celestes.Sábado, luz eléctrica, los pibes gritan en la calle, el colectivo frena silbando, y la página cuatro.


Fer

lunes, 9 de febrero de 2009

Cuando por fin crei que la luz estaba cerca, apenas habia recorrido la mitad del camino. El hallazgo fue un tanto accidental, tan sólo estaba, a mi juicio -malo por cierto-, disfrutando un sendero que irremediablemente desembocaba en una fuente luminosa, tan radiante que hacia arder

domingo, 8 de febrero de 2009

¿Conoces la oscuridad? (Crónicas de un esquizofrénico)


¿Realmente crees que conoces la oscuridad? Porque hablas de ella como si fuera un centro de atención al cliente. ¡Oh no, señor! Si crees que has vivido en ella, déjame decirte que solo te sentaste en la sala de espera de la niebla, una antecámara leve y monótonamente perturbadora. Déjame decirte también que ni siquiera has entornado la puerta para ver que hay dentro de las verdaderas sombras.¡Abrela!... ¡Te invito a pasar! Verás la mosca volando en ocho y te mostrará la muerte, la bestia arrancará las luces de la pared, los hijos de Caín beberán tu sangre (no te confundas, no es un ritual para aliarte; solo mueres). El sol será negro y la noche eléctrica. Verás montañas hechas lagos y fiestas de máscaras. El aroma de rosa entrará por tu nuca.Pisarás el púrpura y la enfermedad caerá sobre ti. La ley será el Oráculo, el juego será el Tarot. Dios no ha muerto allí, sino que no es lugar de su incumbencia. El cerdo rey y el león esclavo. La tierra pimienta queda lejos ya. Es Babilonia. Cerraron los puentes de abeja y muchos quedaron a la deriva. ¿Funcionarán tus ojos? ¿Tus oídos?. La serpiente es moral, el titiritero mesías. El filo será la palabra. Entrarás engreído y gozoso. Correrán fortunas. Tu ego comenzará a desmoronarse y gritarás con violencia. Correrá sangre. Te sentirás bárbaro e indecente. Te odiarás. Correrán lágrimas. Pedirás perdón por el nacimiento de tu persona y nadie oirá tus súplicas. Correrá el terror. Buscarás ayuda, buscarás salida. Correrás solo.

Tres personas entran. Una sale por la misma puerta, otra muere dentro y la tercera encuentra el camino a la luz.
Si no has entendido esto cuestiónate: ¿Realmente conozco la oscuridad? ¿Me atrevo a entrar allí?Si quieres consejo, quédate donde estás. Es mejor que el árbol siga siendo árbol.


Ferf

lunes, 12 de enero de 2009

A quien corresponda



Tan sólo la llama de una vela parece iluminar los espacios de mi interior hacia donde miro, una luz tenue, frágil y titilante que intenta colmar una oscuridad por momentos infinita; y a pesar de que me esfuerzo por descifrar qué es lo que en tan honda tiniebla se gesta, apenas si puedo vislumbrar lo que parece ser no más que una brasa en un fuego abrasador.

Bastó simplemente una mirada, una palabra, una caricia, un abrazo para crear la duda que me acongoja; una incertidumbre fascinante, un ansia briosa, una herida terrible, un dolor perfecto. No obstante, algo de mi se retuerce extasiado entre la mas gloriosa dicha, casi muerto.

Es necesario admitir que la novedad aun me asusta, dudas terribles acosan mi mente de contínuo y todo mi cuerpo se rebela cuando, de frente mar, aparece. Es en ese instante cuando la tortura se vuelve irresistible, el frìo congela mi espina en una acelerada carrera hacia la nuca, mis manos tiemblan sin control, pierdo el dominio de la respiración, y la lengua y el cerebro funcionan totalmente inconexos dejando deslizarse por todo el continente de lo hablado, insalvables redundancias e incoherencias.

Si pudiera concedérseme un deseo tan sólo pediría que su mirada no ejerza sobre mi, un poder indomeñable, que ya no pueda leerme tan fácilmente como se deja leer un libro abierto, que ya no cuente, como pidió un poeta con "la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta". Que termine el imperio de su recuerdo sobre mi razón, y sobre todo, que deje de manar de sus labios la savia que me mata, y me revive.

Garfield

jueves, 1 de enero de 2009

Si (Rudyard Kipling)



Si puedes conservar tu cabeza, cuando a tu rededor
todos la pierden y te cubren de reproches;
Si puedes tener fe en ti mismo, cuando duden de ti
los demás hombres y ser igualmente indulgente para su duda;
Si puedes esperar, y no sentirte cansado con la espera;
Si puedes, siendo blanco de falsedades, no caer en la mentira,
Y si eres odiado, no devolver el odio; sin que te creas,
por eso, ni demasiado bueno, ni demasiado cuerdo;

Si puedes soñar sin que los sueños, imperiosamente te dominen;
Si puedes pensar, sin que los pensamientos sean tu objeto único;
Si puedes encararte con el triunfo y el desastre, y tratar
de la misma manera a esos dos impostores;
Si puedes aguantar que a la verdad por ti expuesta
la veas retorcida por los pícaros,
para convertirla en lazo de los tontos,
O contemplar que las cosas a que diste tu vida se han deshecho,
y agacharte y construirlas de nuevo,
aunque sea con gastados instrumentos!

Si eres capaz de juntar, en un solo haz, todos tus triunfos
y arriesgarlos, a cara o cruz, en una sola vuelta
Y si perdieras, empezar otra vez como cuando empezaste
Y nunca mas exhalar una palabra sobre la perdida sufrida!
Si puedes obligar a tu corazón, a tus fibras y a tus nervios,
a que te obedezcan aun después de haber desfallecido
Y que así se mantengan, hasta que en ti no haya otra cosa
que la voluntad gritando: “persistid, es la orden!!”

Si puedes hablar con multitudes y conservar tu virtud,
o alternar con reyes y no perder tus comunes rasgos;
Si nadie, ni enemigos, ni amantes amigos,
pueden causarte daño;
Si todos los hombres pueden contar contigo,
pero ninguno demasiado;
Si eres capaz de llenar el inexorable minuto,
con el valor de los sesenta segundos de la distancia final;

Tuya será la tierra y cuanto ella contenga
Y -lo que vale más- serás un hombre! hijo mío!