
Ha terminado la función, para mi ya no hay trapecistas, ni payasos. Y todo este tiempo había buscado fuera, lo que habitaba dentro; vomito mi verdad en éstas últimas líneas, no generes tus torturas, no caves tu tumba, no lo hagas. La causa, a la vez principio y final de los dolores y la culpa esta encerrada entre tu cráneo y tus pies, atorada en tu pecho, bajo la forma de un llanto impronunciable, protegida por el orgullo, y mostrándose en la mirada gacha y las manos temblorosas. No mires atrás, allí no hay nada para ti, comienza un círculo contiguo en dirección contraria al que ya existe y expandirás el infinito cuantas veces quieras. Toma las medallas y trofeos y hazlos añicos, toma tu fortuna y juégala al rojo, la pasión, sabiendo que el negro de la adversidad siempre está presente. Ya nadie cuidará de ti, llegó el momento de soltar las manos y comenzar a caminar por tu cuenta y descalzo, en un valle poblado de espinas y de rosas. Ya cayó el telón, yo me saco el sombrero; una, dos, tres reverencias, y el último en salir, que apague la luz. Dominante con séptima y tónica. Agua mineral para mi.