
El otro tiene fama menos venturosa, mucho mas descuidado en su forma de vestir, de pelo negro y tez pálida, con unos ojos penetrantes que buscan dentro del alma lo que más se codicia y lo hace aparecer o desaparecer con sólo un movimiento de muñeca. Conocido ladrón de sustancias extrañas que parecen pesar 21 gramos, es un hábil estafador que según mitos incomprobables, ha tenido múltiples contratos con artistas renombrados de todo el mundo quienes salieron tristemente perjudicados. Se le atribuyen cualidades excepcionales para persuadir a cualquier habitante de este mundo, y muchos difaman a sus seguidores por sus prácticas extravagantes. En fin, éstos dos, han decidido encontrarse como acostumbran en cualquier lugar y a cualquier hora. Como era de esperarse, ambos doblan esquinas opuestas al mismo tiempo, la lluvia de hojas secas que cae sobre la vereda le da al encuentro toda la mística que se merece. Al entrar en el bar se sientan en una mesa alejada de la muchedumbre, cerca de la ventana, sector fumadores. Habla el creador:
- Que añito te mandaste, ¿eh?. Un nene cada tres segundos, me la estás haciendo bien con esto del hambre.
- Y bueno pa, la caída me dolió banda. Además no te podés quejar vos también la estás haciendo bien con lo de el ecologismo.
- Si, puede ser, pero no tiene llegada.
- Es que, ¿sabés lo que necesitás vos? Marketing, loco. Vender. Greenpeace, ¿quien los conoce? no conozco a nadie de Greenpeace. Si vos ponés una buena mina con un cuerpo lindo en el medio del desierto en una Harley Davidson, en semibolas, armada hasta los dientes, mucho cuero por todos lados, peleándose contra los cazadores furtivos del Dodo...
- No, el Dodo no existe más.
- Bueno algún otro pajarraco en exinción, no se. Eso vende, a la gente le gusta, quieren ser héroes son vanidosos, envidiosos, codician todo lo que se les cruza, te lo digo porque los conozco. Son así, antes si eran más como vos, antes yo no comía bien eh... yo la remé mucho para llegar a donde estoy.
- Si, ya se, no digo que no. Pero yo sigo confiando en que ésto va a salir bien, ahora esta difícil pero son como pibes de octavo, que se yo, nomás necesitan alguien que les de una mano de vez en cuando para que se acomoden de nuevo, yo creo que todo va a ir bien vas a ver
La tarde pasó volando y la charla prosiguió entre la vista que variaba del Everest al Himalaya, a la Muralla china, a los archipiélagos de Dubai y otros lugares, como viajando por el universo. La charla girpo en torno a los más diversos temas, política, cultura, suicidio, aborto, eutanaisa y demás. En esto estaban cuando entró por la puerta una mujer de delantal blanco, con pelo corto anteojos, cara de sabelotodo y un pesado portafolio lleno de libros de todas las disciplinas y colores. La extraña mujer no dijo nada, simplemente se sentó en le mesa de al lado, dejó el portafolios en el suelo y escuchando la charla se rió a carcajadas durante toda la noche mientras ellos fastidiados, la miraban.
Garfield.